Sin ninguna duda las ventajas de tener un negocio propio son de sobra conocidas, así como los inconvenientes y la fuente inagotable de dedicación, esfuerzo y reciclaje constantes.
Pero si existe un hándicap al que se enfrentan todos los innovadores cuando se plantean un nuevo negocio, ese es el riesgo… los riesgos. Ninguna oportunidad de negocio está exenta de ellos, por lo que la labor fundamental a la hora de poner en marcha un nuevo negocio, es analizar los riesgos, tomar conciencia de ellos y aprovechar las fortalezas ocultas en las debilidades.
Inversión
El todopoderoso dinero es la principal causa de preocupación de cualquier proyecto de emprendimiento. La inversión inicial implica un riesgo de pérdida que colapsa a muchos pequeños emprendedores.
Sin embargo, la explosión actual de las nuevas tecnologías y la eclosión de plataformas sociales asciende vertiginosamente gracias a una de sus principales ventajas; la posibilidad de poner en marcha un negocio propio sin desembolso inicial.
Sin embargo, la explosión actual de las nuevas tecnologías y la eclosión de plataformas sociales asciende vertiginosamente gracias a una de sus principales ventajas; la posibilidad de poner en marcha un negocio propio sin desembolso inicial.
Dedicación
TODO SU TIEMPO y posiblemente más será necesario para lograr que un nuevo negocio se transforme dentro de los plazos realistas establecidos en un negocio rentable. Es importante tener presente esta premisa básica ya que lleva implícito un alto nivel de renuncia y sacrificio.
Fracaso
En este aspecto es fundamental la constancia y la perseverancia, si tomamos cada tropiezo como un fracaso, es posible que a mitad de camino el balance dinero-tiempo-éxito, esté tan descompensado que abandonar sea la mejor alternativa. Sin embargo, si se toman los tropiezos como parte del proceso y se persigue el objetivo sin desfallecer, el término fracaso no entrará dentro de los resultados posibles.
Adicionalmente, la elaboración de un plan de negocios realista, adecuado a la realidad y con el análisis de la competencia, recursos y valor añadido posible y realizado de forma exhaustiva y honesta, es fundamental para evitar el fracaso en cualquier nuevo negocio.
Merece la pena el riesgo… principalmente si se visualiza el momento en el que “nuevo negocio” se cambie por “negocio rentable”.



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